Puede que en más de una ocasión te hayas planteado cómo mejorar el confort de tu vivienda y reducir el consumo de calefacción y aire acondicionado. Pues bien, ¿has oído hablar en alguna ocasión del aislamiento térmico? Se trata de una característica que a día de hoy ofrecen muchos cerramientos y que se ha hecho imprescindible en cualquier vivienda e instalación, y hoy te explicamos en qué consiste y cómo lograrlo.
¿En qué consiste el aislamiento térmico?
El aislamiento térmico es el mecanismo que permite mantener en una estancia la temperatura deseada a partir de la instalación de determinadas barreras, las cuales impiden que se dé un intercambio térmico con el exterior. Aunque existen distintas posibilidades a la hora de lograr este sellado, uno de los factores que más relevancia tiene a estos efectos son los cerramientos.
Y es que todo aquello que separa a un habitáculo del exterior, como puertas y ventanas, además de la propia construcción, es susceptible de incrementar el aislamiento térmico del interior. Con esto se consiguen varios beneficios que veremos más adelante, donde principalmente destacan la eficiencia energética, la comodidad de los usuarios y el ahorro económico.

Cerramientos que te ayudan a alcanzar el aislamiento térmico
Aunque el mercado de los cerramientos es mucho más amplio, las instalaciones que tienen influencia directa en el aislamiento térmico son sobre todo cuatro, las puertas, las ventanas, las cortinas de cristal y, en espacios exteriores, las pérgolas cerradas. De todos ellos, las puertas quedan al margen porque, más que por sí mismas, requieren de la incorporación de ciertos sistemas para ser realmente aislantes.
En cuanto al resto de estructuras, lo cierto es que, pese a ser una tendencia totalmente instaurada y cada vez mayor, no todos los cerramientos del mercado ofrecen aislamiento térmico. Si bien esta característica supone en la mayoría de las ocasiones una inversión más elevada, la amortización del precio está garantizada y merece la pena por todas las ventajas que implica. Profundicemos en cada una de estas alternativas.
Ventanas
Las ventanas constituyen el tipo de instalación más antiguo de los tres que nos ocupan. Si bien son una estructura tradicional, lo cierto es que en los últimos años han evolucionado considerablemente para perfeccionar sus prestaciones adaptándose a las necesidades de los usuarios y al propio crecimiento del mercado en el sector de los cerramientos.
Precisamente, uno de los aspectos en los que más se han optimizado las ventanas es el del aislamiento térmico. Aunque a día de hoy se siguen fabricando y comercializando productos que carecen de esta característica, cada vez son más las instalaciones preparadas para mantener un equilibrio en la temperatura interior de la vivienda, recurriendo a materiales como el aluminio y el PVC -sobre todo el último- como principales estructuras para lograrlo.
Cortinas de cristal
Por otro lado, las cortinas de cristal se han convertido por méritos propios en uno de los cerramientos más comercializados en los últimos años, principalmente a la hora de cerrar balcones y terrazas, precisamente por su rendimiento con respecto al mantenimiento de la temperatura interior, puesto que la capacidad de aislamiento de los vidrios empleados en su fabricación es muy elevada.
Sin embargo, el aislamiento térmico no es la única virtud de las cortinas de cristal, ya que también ofrecen soluciones para incrementar la seguridad, la privacidad y el aislamiento acústico de los cerramientos. Además, es una instalación que apenas incluye perfiles metálicos, lo que facilita las vistas al exterior y, sobre todo, la entrada de luz natural a la vivienda.
Pérgolas cerradas
Finalmente, las pérgolas cerradas -mediante cortinas de cristal a modo de paredes y formando lo que llamamos space lounge-, merecen mención aparte por el tipo de instalación que supone. Como es lógico, se trata de una estructura únicamente adaptable a un jardín o una terraza -incluso un espacio público en el caso de negocios de ocio y restauración-, ya que requiere de un gran espacio para su emplazamiento.
En cualquier caso, las pérgolas cerradas pueden ofrecer aislamiento térmico o no hacerlo, aunque hacer una inversión de este calado siempre invita a aprovechar la estructura durante todo el año, por lo que se recomienda asegurar esta capacidad. Dentro de este grupo, las llamadas pérgolas bioclimáticas, además de muchas otras funcionalidades, incorporan la capacidad de regular la ventilación y la iluminación, por lo que se posicionan como la alternativa de mayor nivel a estos efectos.
¿Por qué es importante el aislamiento térmico?
El aislamiento térmico es una de las ventajas más buscadas actualmente en el mercado de los cerramientos, y esto es algo que se explica desde el punto de vista de un cambio en la forma de vida: cada vez vivimos más en ambientes urbanos, lo que reduce nuestras posibilidades de conectar con la naturaleza más allá de estos pequeños espacios que nos acercan al exterior.
Sin embargo, las temperaturas menos agradables a lo largo del año nos alejan de estancias como el jardín, el balcón o la terraza, y el aislamiento térmico es algo que nos permite disfrutar más -y durante más tiempo- de estos espacios. Pero, sobre todo, independientemente de si hablamos de estancias exteriores o del interior de una vivienda, se trata de mantener el confort, incrementar la eficiencia energética y ahorrar económicamente.

OpenKlose, o cómo invertir en cerramientos para ahorrar en climatización
Conscientes de la relevancia del aislamiento térmico y como expertos en la materia, desde OpenKlose ponemos a tu disposición los mejores cerramientos del mercado a estos efectos, te asesoramos a la hora de escoger la opción más adecuada para tu vivienda e instalamos la estructura que mejor resuelva tus necesidades y las de tu familia.
